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Un resultado de dos internos lesionados y seis internos segregados fue el saldo que dejó la riña que se registró el pasado viernes por la tarde en el penal de Izúcar de Matamoros, riña en la que las autoridades penitenciarias de ese CERESO (Centro de Readaptación Social) se vieron rebasadas y no intervinieron.
Para el colmo, el director del penal, Héctor Enrique Ramírez Gordillo, acudió hasta cuatro horas después del suceso y borracho, porque se encontraba en una fiesta personal cuando se registró el zafarrancho en el penal que debía estar vigilando.
Todo comenzó alrededor de las 18:15 horas del viernes pasado cuando, de acuerdo con fuentes cercanas al CERESO, Iván Salazar Morales, uno de los reclusos del penal agredió con una punta a Fernando Tapia García. Esta agresión se daba al cierre del dormitorio número 1.
Esto comenzó una riña entre los dos grupos que representan ambos internos, durante la cual Constantino Martínez Flores, subdirector de Seguridad y Custodia, sólo fue testigo, porque no intervino ni ordenó que los custodios pararan la pelea. Con respecto al jefe de turno Luis Felipe Herrera López, no se le ocurrió hacer otra cosa más que salir corriendo, según dijo para pedir ayuda.
Para calmar la situación se tuvo que recurrir a la policía estatal y elementos del Ejército Mexicano, quienes fueron los únicos que pudieron poner orden, ya que el director del penal y primo del presidente Carlos Gordillo, no se encontraba en el lugar, al cual pese a todas las irregularidades que han reportado los custodios e internos del penal, el alcalde lo sigue teniendo en el puesto por su parentesco.