Por Marco Antonio Márquez - La triste historia de Javier Duarte como político, siempre estuvo cobijada bajo los temas de corrupción y abuso de poder, pues si recuerdan su padrino político y protector ha sido el no tan olvidable Fidel Herrera, quien lo dejo en la silla no solo como sucesor, si no para que bajo su manto se protegieran sus intereses y se cubrieran los desfalcos que dejaba en aquel entonces en el prolífico Estado de Veracruz; pero el alumno quiso superar al maestro y Javiercito se enajeno del poder y él junto con sus “amigos” se propuso dejar en total quiebra a su estado, aquí es cuando vale el dicho “el que no tiene y llega a tener, loco se quiere volver”.

Creo firmemente que Duarte no debió actuar solo, es cierto que es la cara que tiene el PRI para apedrear y crucificar, pero para quienes saben y se han movido en todo lo que concierne a la política, resulta totalmente increíble que la Auditoria Superior de Fiscalización, la Secretaria de la Función Pública, los Órganos de control internos en el estado, las Delegaciones Federales y sobre todo los Diputados locales y Federales no se dieran cuenta de todo lo que sucedía en el gobierno ¿De verdad creen que no se sabía lo que ocurría? ¿No creen ustedes que alguna de las muchas auditorias que se realizaron tanto por el o los órganos internos, así como de los entes federales, no arrojó o indico algo raro?

Siempre del árbol caído se saca la leña y hoy le ha tocado a Javier Duarte encontrarse desprotegido y sin los “amigos” que le juraban lealtad; sin lugar a dudas su ambición lo llevo al infierno y enfrentará su calvario sin la protección de su partido y de todos aquellos que se vieron beneficiados por su “poder”, para Duarte la “Ley de Herodes” le vino al punto mientras le duró su mandato, hoy por doquiera que se aparece apesta y es mal visto, hasta por los integrantes del gabinete, los Diputados lo desconocen, los empresarios lo apedrean y sus amigos se esconden, nadie quiere saber de él, y muy seguro será que su hogar después de abandonar Palacio de Gobierno, sea una celda con menos espacio del que hoy tiene en su casa.

Pero insisto, debe haber más cabezas que la de Javier Duarte de Ochoa, porque no se debe tomar este tema como un factor de distracción para olvidar la responsabilidad que de manera lineal tienen los Diputados y el Gobierno Federal a través de sus delegaciones, incluso, es también responsabilidad ineludible del Gobernador entrante no dejar que se cierren expedientes sin culminar las investigaciones y sobre todo que se resarza el daño patrimonial que se ha causado al erario y a los cientos de trabajadores al servicio del gobierno estatal quienes han sufrido un fraude por parte del Gobierno, que no está conformado por tan solo una persona, el Gobierno lo conforman todos los integrantes del gabinete y no solo el gobernador, ¿O es acaso que el Secretario de Finanzas, el Contralor, el Secretario de Gobernación, el Auditor Superior del Estado, y el Líder del Sindicato de Trabajadores del Gobierno no se habían enterado de todo esto?

Las preguntas están ahí, solo como dato porque las acciones y respuestas las tienen hoy por hoy el Gobernador entrante, la PGR y el mismo Congreso del Estado de Veracruz. La farsa circense que hace el PRI al expulsar a Duarte, no repara el daño ni devuelve la tranquilidad a los veracruzanos, los escándalos deben no solo tener eco, si no acciones y por obligación prioritaria deben regresar la paz y tranquilidad a Veracruz.

Donde hay poca justicia es un peligro tener razón.

Francisco de Quevedo.