Estado de México - Estamos a tan solo 37 días para que concluya el peor periodo de gobierno del que se tenga memoria en Teoloyucan, el cual ha sido encabezado por el supuesto “licenciado” Juan Salvador Montoya Moya, pese a lo que diga el visiblemente comprado premio de consolación que le han otorgado.
No cabe la menor duda que el presidente electo Víctor Hugo Rojas Guzmán, tendrá que replantear –entre otras- las estrategias de seguridad en el municipio, mismas que en los últimos casi dos años han estado a cargo del comisario Fernando Vargas Estrada, quien ha dejando a su paso en el cargo un alarmante incremento en los delitos que van desde los asesinatos, secuestros y robos, hasta una vasta e interminable lista de delitos de alto impacto que no ha podido impedir en sus funciones como cabeza de un cuerpo policíaco encargado de la prevención del delito, prueba de ello, son los datos duros sobre el incremento de la incidencia delictiva en el municipio que todos conocemos, amén de los que han tratado de ocultar.
Derivado de lo anterior, he llagado a plantearme dos cosas, la primera y menos probable: Vargas Estrada no tiene la menor idea de cómo llevar las riendas de una corporación policíaca, tomando en cuenta que cuando llegó tenía la práctica de un año y algo más como simple elemento de la judicial del estado de México, comisionado en los operativos que llevan a cabo las Bases de Operaciones Mixtas (BOM). La segunda y más probable: cuenta con “asesores” y eso le ha permitido medio llevar la corporación preventiva, sin dejar de estar coludido y solapando muchos de los delitos ocurridos durante su estancia en el cargo. Concluyo; en cualquiera de los dos planteamientos estrada tiene las manos muy mugrosas, algo que Montoya conoce aunque lo llegará a negar.
El error –si así se puede llamar- de haber contratado a Vargas, lo achaco a Montoya, quien al igual que Vargas llegó sin experiencia, solo que Chava vino a jugarle al presidentito, sin la menor idea de lo que implica de fondo la seguridad pública. Debo aclarar, que no dudo que sea bueno para los negocios para vender casas, terrenos, administrar ferreterías y tiendas de iluminación, pero no más.
Ahora bien, en tanto esta negra historia termina, los habitantes del histórico municipio continuaremos sufriendo los embates de los criminales, pagando el error de haber elegido a un neófito en lo que se refiere a los temas que abarcan muchas de las áreas que conforman un Ayuntamiento rodeado de un cuerpo edilicio que dan pena ajena, resaltando -como ya lo mencioné- lo relacionado con la seguridad pública, lo que en próximas fechas deberá de remediar el presidente entrante, quien tendrá que plantearse una estrategia clara y precisa para terminar con la ola de violencia que azota el territorio municipal, teniendo muy en cuenta no violentar las garantías constitucionales y los derechos humanos, como hasta la fecha el actual gobierno lo ha hecho.
